El presidente Joseph Aoun ante la delegación del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Griega, encabezada por el Patriarca Juan X Yazigi:
- El curso de las guerras siempre difiere de lo que esperan las partes enfrentadas. Las guerras no pueden terminar sino mediante la negociación y el diálogo, mientras que su continuación conduce a más destrucción, víctimas y derramamiento de sangre.
- El objetivo fundamental de las negociaciones es lograr la retirada israelí de los territorios ocupados, la liberación de los prisioneros, el regreso de los desplazados, la reconstrucción y el despliegue del Ejército en todo el territorio libanés. En el Líbano no existen diferencias respecto de estos objetivos; las diferencias radican en el método y la manera de alcanzarlos.
- Cuando el sur está herido, la herida alcanza a todo el Líbano. El Estado es responsable de sus ciudadanos; sin embargo, las guerras que nos fueron impuestas repercutieron negativamente en el proceso de retorno de las instituciones estatales al sur y en la concreción de numerosos logros. Cabe señalar que se ha producido un avance cualitativo en muchos ámbitos, especialmente en lo relativo a las reformas económicas, financieras, administrativas y judiciales.
- Nuestro objetivo fundamental es reconstruir la confianza entre el pueblo y el Estado, así como entre los libaneses que viven en el país y los que residen en el extranjero. Nuestra unidad es la base de todo: tenemos una sola patria, una sola bandera y una sola identidad. El Líbano, como dijo el papa Juan Pablo II, es un mensaje; su riqueza reside en su diversidad y pluralidad, y debemos aprovechar esta característica.
- Algunos alimentan las tensiones confesionales y sectarias para satisfacer intereses personales a costa de su patria. También hay quienes colaboran con fuerzas extranjeras contra sus propios hermanos libaneses dentro del país. Este es nuestro problema en el Líbano, cuando, en realidad, deberíamos apoyarnos mutuamente dentro del país para hacer frente a quienes están fuera.
El Patriarca Juan X Yazigi al Presidente Aoun:
- Vivimos tiempos excepcionales que requieren de usted, con sabiduría y conocimiento, que asuma el liderazgo y tome decisiones también excepcionales, para conducir al Líbano a través de las minas de la política internacional, que ya han estallado y siguen estallando en conflictos entre distintos ejes de poder. Estamos aquí para acompañarlo, Excelencia, señor Presidente, en la misión que lo ha colocado ante su responsabilidad histórica, y confiamos en su sabiduría.
- Como cristianos de Oriente, vemos en el Líbano, fundado sobre el principio de la paridad, un símbolo de nuestra presencia cristiana en esta región. Permanecemos aquí, como permanece el cedro en el Líbano, y reafirmamos la necesidad de tender la mano a nuestros hermanos musulmanes para sacar adelante este país.
Fuente: Página oficial de la Presidencia de la República Libanesa.
